Del mismo modo que nos marcamos propósitos que nos ayudan a mejorar nuestra vida, es importantísimo que cuando te pongas a leer tú también tengas tus objetivos claros.

Con un objetivo en mente, nuestro cerebro es capaz de centrar sus esfuerzos, lo que se traduce en eficiencia.

1. Examina el contenido

Piensa qué es lo primero que haces cuando un libro nuevo cae en tus manos.

Quizás primero lo abres, lees la contraportada, examinas el índice, etc.

Pero lo cierto es que la gran mayoría se lanza a la lectura sin preámbulos. Eso es un error crucial que has de corregir de inmediato.

Antes de leer, familiarízate con el contenido.

  • Si es un libro: fíjate en el número de páginas, lee la contraportada, la biografía del autor, obras relacionadas… Mira el índice y presta atención a la longitud de los capítulos. ¿Hay imágenes? ¿Alguno de los títulos te llama la atención? ¿Qué palabras se repiten?
  • Si es un PDF o artículo online: baja hasta el final para saber la longitud, estate atento a la distribución de los párrafos, los títulos y las ideas subrayadas. ¿Tiene muchos enlaces a otras páginas? ¿Qué hay de los comentarios y recomendaciones?

Esto es muy importante. ¿Por qué?

Te ayuda a crear un mapa mental del temario que vas a cubrir, igual que hacen los profesores al comienzo del curso nuevo, además de reforzar el patrón de comprensión de la lectura.

De esta manera ayudas a centrar la atención y a fijar tus expectativas del texto incluso antes de empezar. Puede que después de un rápido vistazo te des cuenta de que no es tan útil como parecía.

¿Cuánto tiempo ahorrarías sólo por echarle un vistazo general al principio?

2. ¿Sabes por qué estás leyendo?

Tener una estrategia previa es igual a optimizar el tiempo que vas a invertir en este material.

La razón por la que has decidido invertir tu tiempo es vital, y debe compaginarse con lo que deseas obtener de la lectura.

¿Lees por placer y para pasar el rato? ¿Tienes que estudiar el contenido para un examen y necesitas retener información específica? ¿Lo haces porque el título te ha causado curiosidad? ¿Es una lectura recomendada u obligatoria?

Créeme: no es la misma la actitud con la que lees en diferentes contextos.

La claridad que te proporciona tener un propósito específico ayuda a que tu cerebro retenga detalles importantes y relevantes para ti. Las ideas que no estén tan relacionadas, pasarán más desapercibidas.

Economizar tus esfuerzos: eso es lo que estás haciendo.

El ejercicio que más recomendamos es escribirlos en un papel a parte y tenerlos a la vista en todo momento. Parece un poco cansino, pero deberías saber que hay estudios que prueban que escribir propósitos y mantenerlos a la vista ¡te ayuda a incrementar tus probabilidades de éxito en un 42%!

3. Las preguntas adecuadas

  • Qué
  • Cuál
  • Cómo
  • Cuánto
  • Cuándo
  • Por qué

A ti también te hicieron aprenderte esta lista de preguntas en el colegio, ¿verdad?

Pues ahora les vas a dar uso.

Estas claves pueden ser de gran ayuda a la hora de clarificar y definir bien tu objetivo durante la lectura.

Ejemplos de preguntas: ¿Cuál es el objetivo de este texto? ¿De quién está hablando? ¿Cuándo ocurre? ¿Cómo sucede la acción? ¿Cuánto tiempo discurre? ¿Por qué me está transmitiendo esta información?

Y siempre: ¿Cómo ayuda esta información a mi propósito de lectura?

Lo que logras haciéndote estas preguntas pre-lectura es definir el nivel de compromiso y tiempo que vas a pasar con este texto. Si sabes lo que quieres contestar, el conocimiento que deseas obtener, no tienes por qué pasarte más minutos de los necesarios leyendo aquello que no te aporta nada.

Te recomendamos que escribas también las preguntas más importantes y las mantengas junto a tu objetivo, sobre todo si estás preparando un examen o deseas memorizar información.

4. Sé crítico

Hay mucha gente que lee dando las cosas por sentadas, sin ejercitar ese maravilloso órgano llamado cerebro.

Creo que ese es el peor error de todos.

Si hay algo extraordinario sobre el ser humano es nuestra capacidad para ser críticos.

¡Ojo! Ser crítico no significa criticar en el sentido común de la palabra. Hay veces en las que uno está de acuerdo, y otras en las que no. Y hay incluso zonas grises en las que estamos de acuerdo pero sólo hasta cierto punto.

A partir de hoy, queremos que seas crítico con todo aquello que lees.

Lee. Toma notas. Mira tus preguntas y propósitos, y compara lo que has sacado del texto una vez termines la sesión.

Quizá sea útil preguntarte esto: ¿Te ha sido útil? ¿Es lo que esperabas? ¿Te ha aportado algo nuevo? ¿Crees que tiene razón? ¿Difieres en algún punto?

Analizar tus expectativas antes y después de leer es muy importante: agiliza tu mente y te ayuda a tomar perspectiva. Quizá descubras que este autor o tema no ha sido tan satisfactorio como creías. Quizá sí lo haya sido y te haya dado ideas que te han motivado e inspirado.

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