Deja tus preocupaciones a un lado y respira con calma, estar entre dos carreras y no saber cuál elegir es algo más común de lo que crees y existen varias maneras de comenzar a conocerte y así saber qué es lo que realmente quieres.

 

Esta semana les compartimos 8 consejos que debes seguir si estás entre dos carreras y no sabes cuál elegir:

 

1) Define por qué te gustan las dos carreras

Pregúntate por qué te gusta cada una o si te estás dejando llevar por razones diferentes al gusto, como seguridad económica, o por ser una carrera que tus papás aceptarían más.

 

2) Elige la carrera que te apasiona más

Si al analizarlo te das cuenta que una te gusta más y la otra la eliges por diversas razones entonces el consejo es que te orientes por la que más te gusta. Cuando uno hace lo que le gusta las ganas que siente por eso hace que desarrolle habilidades distintas y repercute en tu rentabilidad y otros factores.

 

3) Puedes integrar ambas carreras

Si las dos carreras te gustan, ambas te apasionan, entonces proyecta tu futuro y vislumbra cuál te gustaría que sea tu columna vertebral. Muchos profesionales juntan las carreras que les gustan y una la estudian en la universidad y otra en especializaciones.

 

4) Conoce a profundidad las dos carreras

Conoce con realismo ambas carreras para que tus dudas sean despejadas de la manera adecuada.

 

5) ¿Cuál es tu objetivo?

En primer lugar, hay que analizar con qué objetivo quieren estudiar. En base a eso van a decidir si quieren estudiar una carrera de pregrado/tecnicatura o hacer una carrera de grado. Tienen que pensar en todas las variables ya que no todas las carreras tienen la misma duración, ni se cursa la misma cantidad de horas. La elección del tipo de carrera depende de la situación personal de cada uno. En algunos casos, uno puede arrancar estudiando una carrera corta (tecnicatura o pre grado) y luego continuar la carrera en la universidad, y así obtener el título de grado.

 

6) Análisis del plan de estudios

Otro de los elementos a analizar es el plan de estudios. Este se refiere a la forma de organización de los contenidos y actividades que se consideran básicos en la formación académica. En el plan de estudios figura la nómina de materias de la carrera. Dependiendo de la universidad, puede que haya variaciones en el plan de estudios.

 

7) Ver los posibles campos laborales

Informarse en profundidad el campo laboral de las carreras de tu interés. Se refiere a las funciones y los ámbitos dónde vas a poder desempeñarte con tu profesión. Hay carreras que tienen un campo laboral más amplio que otras. Es importante conocerlo, ya que te va a dar la pauta de en qué lugares podrías trabajar y si te ves o no en esos ámbitos. Pueden aprovechar y explorar distintos escenarios posible de trabajo.

 

8) Sueldos y demanda

Conocer las condiciones del mercado laboral. Es decir, cuáles son las oportunidades laborales de esa profesión. Considerar las condiciones de empleo y los salarios que reciben los profesionales, puede ser un aspecto más a considerar en la elección de la carrera.

 

Esperamos que estos 8 consejos te sean de utilidad, nos leemos en la próxima.

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando tienes que hablar en público?

Te encanta exponer en clase, presidir una reunión o dar una conferencia o, más bien, te ves atrapado en pensamientos negativos como; ¿Y si me tiembla la voz?, ¿me voy a quedar en blanco?, Ya verás como la lio y lo hago mal…

 

En general, muchas personas lo pasan mal durante el primer minuto, pero tienen los recursos o la fuerza suficiente para poder evitar bloqueos en pleno escenario y continuar con la presentación.

Sin embargo, hay personas que pasan por una gran ansiedad hablando en público y sabemos que el miedo escénico o miedo hablar en público es, posiblemente, la fobia social más frecuente en nuestra sociedad. Si el miedo a hablar en público es persistente, es posible que se trate de “Glosofobia”.

 

Las causas del miedo a hablar en público, algunas veces desconocidas, se pueden resumir en una sola palabra: expectativas, y no son necesariamente las del público, sino principalmente las que uno se marca cuando sube a un podio o tiene que hablar delante de más personas. El orador puede tener imágenes de sí mismo que suelen ser autodestructivas, piensa que todo debe ser perfecto y desea conseguir la aprobación de su audiencia. Este miedo al fracaso puede generar un bloqueo o hacernos pasar un mal rato que se va a transmitir a los oyentes al hablar en público.

Como conseguir una representación interna positiva de nosotros, que nos ayude a disfrutar de las presentaciones, reuniones o clases a dar.

 

Hay algunos trucos que nos ayudan para hablar sin miedo ante un grupo de personas:

 

1.- Prepárate muy bien tu presentación.

Cuanto mejor domines el tema, menos posibilidades tienes de fracasar. Solo usa el material necesario para no perderte y solo te falta practicar y practicar.

Es importante tener un buen apoyo de medios audiovisuales. Nos ayuda a mantener el control sobre el tema.

 

2.- Acude con tiempo de antelación a la sala.

Así tendrás tiempo para resolver problemas, comprobar cables, wifi, proyector, etc. Si con todo eso aun algo falla, sigue adelante con lo que recuerdes, porque gracias a la práctica dominas el tema.

 

3.- El trabajo no es perfecto.

Si te obsesionas con obtener resultados perfectos, estarás pendiente de ello y te puede generar estrés y ansiedad. Si te equivocas, llévalo con sentido del humor.

 

4.- Trabaja la comunicación no verbal.

Gestos, postura, las manos, la mirada, etc...

 

5.- Conoce y saluda a los participantes antes de tu intervención.

Esto te dará más confianza y te mostrarás amigable.

 

6.- Sé tú mismo.

No trates de ser quien no eres o apartentar posturas falsas de ti, esto se nota, lo mejor es siempre ser tú mismo.

 

7.- Respira.

La respiración correcta ayuda a tranquilizarnos y oxigenarnos mejor, no te aceleres.

 

8.- Bebe agua antes y durante la presentación.

Esto te ayudará a mantenerte hidratado y que no se te seque la garaganta.

 

9.- Habla despacio y con contundencia.

El tono de voz, la velocidad, las pausas o el ritmo nos permiten transmitir energía y fuerza.

 

10.- Habla de aquello que te apasiona y dominas.

De esta manera lo harás de manera natural y llevarás mejor el tema. Obivamente si el tema no lo dominas deberás prepararte para hacerlo.

 

11.- Elabora una lista de preguntas que crees que te harán y ten las respuestas a mano.

Esto es muy útil para estar preparado ante las posibilidades de tus respuestas. Y recuerda, si no tienes la respuesta no trates de improvisar, siempre es mejor admitir que no la cononces pero que investigarás al respecto.

 

Sin duda, hay personas que tienen mayor facilidad oratoria y se encuentran como pez en el agua en frente de una audiencia. Pero todos tenemos la posibilidad de mejorar nuestra capacidad de hablar en público, y conseguir hacerlo de manera que resulte atractiva, clara, dinámica y transformando miedos, nervios y estrés, en una sonrisa de confianza.

Es posible que en muchas ocasiones hayas obtenido una nota que no ha hecho justicia al tiempo que has dedicado a estudiar, y eso es algo muy frustrante. ¿Te has planteado que la estrategia que sigues a la hora de estudiar no es correcta? ¿Tus hábitos de estudio son mejorables? Planificar y organizar tu estudio, descansar cada cierto tiempo, evitar distracciones o mantener la motivación son algunos de los aspectos que debes tener en cuenta a la hora de estudiar.

¿Te gustaría saber cuáles son los hábitos de estudio que harán de ti un mejor estudiante? ¡Perfecto! A continuación, te vamos a decir 10 hábitos de estudio que te ayudarán a aprender de manera más inteligente y eficaz.

1. Márcate una meta

Antes de comenzar a estudiar a diario debes tener claro qué quieres conseguir con todo esto. Tener claros tus objetivos y tus motivaciones para emprender este camino serán la clave que te llevarán a conseguir tus metas.

2. Una buena planificación es indispensable

Tener una planificación correcta es básico si pretendes alcanzar un objetivo. Es tu hoja de ruta, la base que hará que sigas un determinado camino y que no te apartes del rumbo si llegan adversidades.

A la hora de estudiar es muy importante planificar y organizar el estudio. En este artículo te explicamos cómo puedes organizarte mejor creando tu calendario de estudio. Te aseguramos que habrá un antes y un después cuando hayas hecho tu propio calendario de estudio y hayas organizado los horarios que vas a dedicar a estudiar.

3. Estudia todos los días a la misma hora

Para conseguir un buen hábito de estudio es recomendable que el estudio se haga siempre en los mismos periodos de tiempo. Esto hará que tu cerebro acabe asimilando como tiempo de estudio esos momentos y se encuentre más predispuesto para comprender la información en este intervalo de tiempo.

¿Tienes poco tiempo para estudiar y tienes que aprovechar cada hueco que tengas entre las diferentes obligaciones que tienes que afrontar cada día? Es normal. No te preocupes. En la medida de lo posible intenta estudiar en el mismo horario todos los días. Seguramente estos huecos que aprovechas para estudiar también siguen un patrón de horarios que se repiten día tras día.

4. Evita los atracones de estudio

Estudiar durante largos periodos de tiempo sin descanso es contraproducente para tu memorización. La mejor forma de estudiar es poco a poco, con pequeñas sesiones de tiempo bien aprovechado. En periodos cortos el cerebro asimila mucho mejor la información a la cual lo expones. Está demostrado que es mejor estudiar diez sesiones de una hora que una sesión de diez horas.

5. Descansar es prioritario

Muchas veces, bien porque disponemos de poco tiempo para estudiar o porque hemos empezado a estudiar demasiado tarde para un examen, sustituimos horas de sueño por horas de estudio. Pero debes tener en cuenta que, pase lo que pase, debes dormir entre 7 y 8 horas.

Tu cuerpo y tu mente necesitan descansar, y si les privas de ese descanso su rendimiento caerá en picado. Por lo que si quieres mantener un buen rendimiento a la hora de estudiar debes dormir lo suficiente para que al levantarte al día siguiente estés al 100% de tus capacidades.

Además, ¿sabes que mientras duermes tu cerebro sigue trabajando asimilando información e incluso resolviendo cuestiones o problemas no resueltos? ¿Te ha pasado alguna vez que no has sido capaz de resolver un problema y a la mañana siguiente, cuando te has levantado, de repente, por arte de magia, has dado con la clave que te permite resolverlo?

6. Estudia siempre en el mismo lugar

No importa que estudies en el comedor de tu casa, en tu habitación o en casa de tu tía, lo importante es que siempre estudies en el mismo lugar, ya que te hará evitar distracciones innecesarias. Cuando estás habituado a un sitio los estímulos propios del lugar forman parte de la rutina, por lo que no oyes los ruidos, ni te distrae el entorno. El tener un lugar adecuado para estudiar a diario mejorará tu concentración y, por ende, tu rendimiento.

7. Ponte pequeñas metas cada día

Marcarte todos los días un pequeño objetivo te ayudará a concentrarte y a estar más predispuesto al estudio. Si sabes que hoy tienes como meta aprender la tabla periódica no debes levantarte hasta que lo hayas conseguido. El marcarte pequeños objetivos te ayudará a mantenerte motivado, aumentará tu concentración y evitará que te distraigas.

8. Aprender a enseñar.

Uno de los mejores hábitos que puedes adquirir para mejorar como estudiante es el aprender a enseñar. Esto significa que debes introducir en tu rutina una exposición oral de aquello que estés estudiando. Debes plantearlo como si estuvieses explicándoselo a otra persona para que sea más efectivo. No importa cuánta información hayas estudiado hoy. Si lo haces cada día y lo incorporas a tu rutina te aportará una visión clara de los conocimientos que tienes en la materia, te ayudará a estructurar mentalmente, a asimilar e interiorizar la información que has estudiado.

9. Olvídate de los dispositivos móviles.

Nada de smartphones durante el estudio. Sí, lo que oyes. Nada. Aunque no quieras reconocerlo los dispositivos móviles son una fuente constante de distracciones. Si eres de los que no pueden vivir sin su smartphone cerca deberás ponerlo en modo avión durante el tiempo que dediques a estudiar.

10. Premia tu esfuerzo a diario.

Al igual que te has puesto pequeñas metas diarias que debes cumplir, es necesario que te premies con algo tras conseguir tu objetivo diario. No es necesario un gran premio: un café, un par de páginas de ese libro o un paseo con tu perro pueden ser el premio. El hacer algo que te guste cada día tras conseguir tu objetivo marcado te ayudará a mantener la motivación y a conseguir crear un buen hábito de estudio.

Uno de los problemas más comunes a la hora de estudiar, leer un libro o un artículo es la falta de comprensión. ¿Tienes que leer varias veces lo mismo para comprender lo que estás leyendo? No te preocupes, hoy les compartimos unos tips para leer y lograr una mejor comprensión lectora.

 

Lo más importante: LEER.

Sí, así, en mayúsculas. Para ser capaz de mejorar tu comprensión lectora lo primero que debes hacer es crear el hábito de leer. Esto te ayudará muchísimo a mejorar diferentes aspectos de la lectura. Al leer irás aprendiendo a analizar el contexto, el mensaje de lo que lees y además mejorarás mucho tu léxico, entre otras cosas. Para ello puedes comenzar con novelas sencillas sobre temáticas que te gusten e ir poco a poco aumentando el nivel de dificultad de estas.

 

No tengas prisa.

¿Has oído eso de que las prisas no son buenas? Pues en la lectura es así. Un buen lector sabe adaptar la velocidad de lectura a la dificultad del texto. A veces te encontrarás con textos más sencillos en los que avanzar más deprisa, y otras veces, en las que el texto presenta una mayor dificultad tendrás que bajar el ritmo de lectura para identificar el mensaje del texto y entenderlo a la perfección.

 

Analiza constantemente el texto que lees.

Desde este mismo momento los interrogantes serán tus mejores amigos a la hora de leer. Pregúntate constantemente qué, cómo, cuándo, por qué, etc. A partir de las respuestas puedes continuar con preguntas más complejas. Este paso es indispensable para poder identificar y comprender cualquier tipo de texto.

 

Busca el significado de las palabras que no entiendas.

Haz del diccionario tu mejor amigo. Si no entiendes una palabra deja lo que estás haciendo y busca su significado. Lee la definición detenidamente hasta que sepas bien qué significa y el papel que juega en lo que estás leyendo. Aunque no lo creas, una simple palabra puede cambiar drásticamente el significado del texto completo.

 

Además de los 4 puntos anteriores que hemos compartido, también puedes trabajar y mejorar tu comprensión lectora realizando diversos ejercicios y actividades. A continuación te proponemos algunos que pensamos que te serán útiles para ir practicando hasta que consigas desarrollar y mejorar tu comprensión de los textos.

 

Ejercicio 1: Preguntas y respuestas.

Selecciona un texto o un fragmento de alguno. No importa mucho si es más o menos relevante porque lo que haremos será llevar a cabo una serie de preguntas sobre el mismo para escribir las respuestas y practicar la técnica del periodista.

 

Ejercicio 2: Sintetiza el texto.

En este ejercicio deberás realizar un resumen de un texto tras leerlo, pero utilizando en todo momento palabras propias para ello.

 

Ejercicio 3: Mapea tu comprensión.

Para ello deberás detectar las ideas principales del texto y ordenarlas posteriormente en cuadros. A partir de estos deberás completar la información relativa a la acción mediante flechas sin mirar el texto.

 

Sigue estos consejos, lee un poco cada día y haz del diccionario tu aliado. Puede que al principio te cueste un poco, pero verás como con constancia y determinación, en menos tiempo del que imaginas habrás adquirido una buena comprensión lectora.

Estudiar en línea requiere de gran compromiso y organización para poder cumplir los objetivos y llevar a cabo otras actividades cotidianas como el trabajo y las cuestiones personales y familiares. A continuación les compartimos 10 simples consejos para estudiar en línea que te ayudarán a tener un buen rendimiento y sin descuidar otros aspectos importantes.

 

1. Organiza tu tiempo.

Aprovecha tus ratos libres para hacer exámenes y entregar actividades.

 

2. Entra regularmente al Aula Virtual.

Te servirá para familiarizarte con la plataforma más rápido e ir entendiendo los contenidos de las materias.

 

3. No te quedes con dudas.

Los profesores, asesores académicos y los tutores están capacitados para resolver cualquier inquietud.

 

4. Lee con atención las indicaciones.

Antes de realizar cualquier actividad asegúrate de estar haciendo lo que se te solicitó.

 

5. Investiga.

No te quedes únicamente con la información que te proporciona la escuela, así podrás conocer más a fondo cada tema.

 

6. Concientízate.

Toma en cuenta que el estudiar y tener tu título profesional significa una mejora en tu calidad de vida pero requiere de esfuerzo.

 

7. Participa.

Los sitios colaborativos como los Blogs pueden ampliar tu panorama de lo aprendido debatiendo con tus compañeros y profesor.

 

8. Plantea metas a corto plazo.

Lograr cada una de ellas te llevará a cumplir un objetivo más alto.

 

9. Establece prioridades.

Debes tener bien en cuenta tus obligaciones y ordenarlas día con día por importancia.

 

10. Ponte cómodo.

Acondiciona un lugar de estudio con luz suficiente y buena conexión a internet.

 

Estos prácticos consejos te pueden ayudar en mucho a tener el tiempo suficiente para sacarle el máximo provecho a los estudios sin verte presionado por otras responsabilidades.

¿Eres de los que se sienta a estudiar y tarda un minuto en distraerse? ¿No eres capaz de mantener la concentración cuando estudias por mucho que lo intentas? Tranquilo, no desesperes te vamos a dar algunas claves y consejos que te enseñarán cómo mejorar tu concentración al estudiar.

 

1. Planifica el estudio y cumple los horarios.

Prepara un planning semanal y cuando lo tengas listo ponlo en un lugar visible desde tu espacio de estudio. Esto te ayudará a mantener a la vista tus objetivos y a tener claro qué tareas que debes realizar a diario. No importa que un día , por algo puntual, no lleves a cabo tu sesión de estudio, pero sí es necesario que te comprometas, que te lo tomes en serio desde el principio y que intentes mantener tu rutina de estudio a diario. Intenta estudiar siempre a las mismas horas para que, poco a poco, tu mente identifique ese tiempo con su momento de máximo rendimiento y concentración. 

2. Gestiona correctamente tus tiempos de concentración.

Al llevar a cabo una actividad intelectual, en este caso hablamos del estudio, todos tenemos momentos de máxima concentración, en los que estamos muy focalizados en lo que estamos haciendo, somos más rápidos y comprendemos cualquier concepto con mayor facilidad. A estos picos de máximo rendimiento lo llamamos el umbral de declive de la concentración. Estos momentos álgidos de concentración suelen darse casi siempre después de llevar un rato estudiando, así que debes reservar para estos periodos de tiempo las tareas más complicadas. Tras los momentos de máxima concentración llegan los valles, donde somos incapaces de mantener la concentración a un nivel alto.

La capacidad de concentración de nuestro cerebro pasa tanto por una serie de picos y valles en cada sesión de estudio. Comienza siempre con un valle de concentración y al cabo de unos 10 o 15 minutos nuestro cerebro empieza uno de sus picos de máxima concentración, que dura entre 30 y 40 minutos. Este pico va seguido de otro valle de otros 15 minutos. Teniendo esto claro te será mucho más sencillo planificar óptimamente tu sesión de estudio, tus descansos y las actividades que debes llevar a cabo en cada momento para mantener tu concentración y obtener así un buen nivel de rendimiento en tu estudio.

3. Estudia activamente.

No se lo pongas fácil a tu cerebro, haz que haga ejercicio a diario. ¿Cómo? Estudiando de manera activa. Oblígate a cuestionarte datos, a revisar y completar aquello que estás estudiando cada día. Toma apuntes y anotaciones, explícate el tema o haz esquemas. Esto es una manera bastante efectiva de pensar solo en lo que estás haciendo y de obligar a tu cerebro a estar completamente centrado en ello.

4. La música puede ser tu aliada.

Está demostrado que escuchar determinado tipo de música puede ayudar a mantener un buen nivel de concentración. Clásica, chill, bossa nova…Cualquier música tranquila puede ayudarte a mantener tu atención en lo que estás haciendo, ya que te ayudará a crear un pequeño microcosmos alrededor de tu escritorio. ¿No sabes por dónde empezar a buscar? Si das una vuelta por plataformas como Youtube o Spotify podrás encontrar multitud de listas de reproducción específicas de música para estudiar y concentrarse que te ayudarán en tus sesiones de estudio.

5. Utiliza la tecnología.

La tecnología que tenemos a nuestro alrededor puede ser un foco importante de distracciones, pero también puede ayudarnos a evitarlas y motivarnos a concentrarnos en el estudio. Como ves, en función de cómo utilicemos los dispositivos tecnológicos pueden suponer una ventaja o un inconveniente.

Tu querido smartphone puede ayudarte más de lo que te imaginas a mantener la concentración durante el tiempo de estudio. Echa un vistazo en el repositorio de aplicaciones de tu móvil y encontrarás múltiples aplicaciones para mantener el foco y planificar tu rutina de estudio. En este artículo vas a encontrar una selección de las mejores Apps para estudiantes, y dentro del artículo dedicamos una sección a las mejores Apps para para evitar distracciones y concentrarse.

6. Haz de tu lugar de estudio un espacio que invite a estudiar.

Aunque no lo creas, el lugar en el que estudias tiene una gran influencia en tu estado de ánimo y en tu capacidad de mantener la concentración durante el estudio. Estudiar en un lugar que te resulte cómodo y confortable es básico y puede ser la diferencia entre completar las sesiones de estudio que has planificado o abandonar a la primera de cambio.

¿Cómo debe ser el lugar de estudio? Esto depende de cada persona, pero existen algunas características comunes que se deberían tener en cuenta siempre. Intenta estudiar en un lugar amplio, a poder ser con buena luz natural y ventilación, con una temperatura agradable, y mantén tu espacio de estudio limpio y cuidado. También es muy importante que utilices una silla ergonómica y que revises la altura y las distancias para que tu silla y mesa te resulten cómodas.

En definitiva, prepara un espacio acogedor y cómodo para trabajar en el que no tengas que interrumpir tu sesión de estudio porque te encuentres incómodo.

7. Recompénsate cuando cumplas un objetivo.

¿A quién no le gusta un premio de vez en cuando? Márcate unos objetivos claros y cuando los logres, date un capricho. Ese libro que te gusta, una tarde de cine o un café con ese amigo al que no ves desde hace tiempo. Esto te ayudará mucho para darlo todo, y no desconcentrarte a la primera de cambio. Si fijas unas metas tendrás claro desde que comiences a estudiar que cuando llegues al objetivo obtendrás un beneficio. Ponlo en práctica y alucinarás con el poder que ejercen las recompensas sobre tu capacidad de concentración, por pequeñas que éstas te parezcan.

Escribir mal es un problema que no sólo afecta a los niños y jóvenes, también afecta a los adolescentes y adultos. Además, tiene muchas consecuencias negativas que afectan tanto al plano personal, escolar y profesional, pero ¿Por qué se escribe mal?

 

La respuesta es múltiple pero, básicamente, los factores pueden ser:

  • Por tener una deficiente psico-motricidad fina.
  • Por agarrar mal el bolígrafo, mala postura, mover mal el brazo, etc

Además, nuestra escritura revela nuestra personalidad, por lo tanto refleja aspectos emocionales o mentales que inciden directamente sobre nuestra letra:

  • Impaciencia.
  • Nerviosismo.
  • Mal organización.
  • Desorden.
  • Miedos.
  • Complejos, celos…
  • Hiperactividad.

Por este motivo esta semana les compartimos cinco pasos que funcionan de verdad!

 

1. -Toma correctamente el lápiz

Prueba esto: sostén el lápiz por el extremo superior, cerca del borrador, e intenta escribir tu nombre. ¿Difícil, eh? Pero, si tomas el lápiz de la forma correcta, escribir te resultará mucho más fácil. La mejor forma de agarrar un lápiz o un bolígrafo es dejándolo reposar cerca de la base del dedo pulgar. Sostenlo en su sitio utilizando los dedos pulgar, índice y medio.

 

2. Deja que los renglones te guíen

¡El papel con renglones es tu mejor aliado! Los renglones te pueden ayudar a hacer letras del tamaño y las proporciones adecuadas. Por proporción, entendemos que una cosa es del tamaño adecuado en comparación con otra. De modo que tu «a» minúscula debería ser la mitad de tu «A» mayúscula.

Asegúrate de llenar completamente cada uno de los renglones. Las letras mayúsculas deberían ocupar desde la parte inferior del renglón hasta la parte superior. Los renglones también ayudan a enderezar las letras, en vez de inclinarlas demasiado hacia un lado o hacia el otro. Si no dispones de renglones, como cuando estás montando un póster, puedes utilizar una regla y un lápiz suave para hacer varias líneas a fin de que el título sea del tamaño adecuado y quede perfectamente recto.

 

3. Baja el ritmo

Si tu letra es difícil de entender o borras demasiado, prueba ir un poco más despacio. A algunas personas, el hecho de ir más lentos les ayuda a solucionar el problema. Cuando te aceleras, te cuesta mucho controlar donde acabas y empiezas las letras, y cometes muchos más errores.

 

4. No aprietes tanto la mano

Algunas personas aprietan mucho cuando escriben. Esto dificulta mucho hacer las líneas suaves necesarias para escribir bien, sobre todo cuando se escriben letras ligeramente orientadas hacia la derecha. Intenta tomarte las cosas con más calma, no tomes el lápiz con tanta fuerza y trata de que el lápiz deje una marca en el papel sin necesidad de atravesarlo. ¡Además, así romperás menos puntas de lápiz!

 

5. Simplemente, juega

¿Cómo puede ser? Sí, lo has oído bien. Los juegos pueden mejorar tu letra. Multitud de juegos requieren escribir o hacer dibujos. O sea que, a pesar de que no puedan considerarse como deberes escolares oficiales, esos juegos te permitirán utilizar algunas habilidades necesarias para controlar mejor el lápiz. En lo que se refiere al control fino del movimiento de las manos, prueba juegos manuales de equilibrio (como el de los palillos o hacer montajes alineando fichas de dominó).

Y, si quieres fortalecer los músculos que utilizas para escribir, también lo puedes hacer practicando juegos de mesa. ¿Cómo? Utiliza unas pinzas en vez de directamente los dedos para tomar tu pieza y moverla sobre la mesa o el tablero.

 

Si pruebas los anteriores consejos y, aun y todo, sigues sin observar ninguna mejora en tu letra, siempre puedes pedir ayuda. Explica tus problemas a tu profesor o a tus padres

¿Tomarás tus clases en línea debido a la contingencia del COVID-19? Te compartimos consejos para sacar lo mejor de esta experiencia

 

ELIGE EL LUGAR IDEAL

Asigna en tu casa un área bien iluminada, tranquila y con espacio suficiente, con el fin de que puedas concentrarte en tus clases.

Trata de evitar lugares en los que tus papás o hermanos suelen estar, pues aunque ellos estén haciendo home office, te podrían distraer con alguna plática.

 

MANTÉN TU RUTINA

Despierta a la misma hora, desayuna y arréglate como si fueras a clases presenciales, eso ayudará a que tu mente se prepare para concentrarse.

Recuerda que es horario de clases, no te quedes en pijama: en la mayoría de los videoenlaces seguramente te pedirán tener encendido el video para mejorar la interacción.

 

CÓMODO, PERO SIN DISTRACCIONES

Ten en cuenta que vas a estar en clase desde tu casa, pero no hay que dejar que eso se convierta en un potencial factor de distracción, entre más lejos estés de la cama o hamaca ¡mejor!

Tu mayor reto será ignorar los distractores durante cada sesión; hay que reafirmar las normas de un salón de clase y poner atención en todo momento.

 

EQUÍPATE CON LO NECESARIO

Prepara tu equipo de cómputo y revisa que funcione correctamente tu cámara web.

También incluye unos audífonos, de preferencia manos libres con un buen micrófono para que escuches y te escuchen bien.

“Es normal que al estar en tu casa, entre tu mamá o tu hermana al cuarto, o te hablen cuando estés en clase; estas situaciones ‘cómicas’ a veces pueden interrumpir tu atención en la clase, por eso es bueno tener audífonos puestos”.

Además ten a la mano una libreta y una pluma para hacer apuntes como siempre y trata de que el lugar donde vas a tomar clases cuente con una conexión de luz para tu computadora.

 

QUE NO SE TE CAIGA LA SEÑAL

Trata de que el lugar donde estudies tenga una señal estable de wifi. Puedes mejorar la calidad de tu conexión al estar cerca del router o con un cable de red LAN.

Una buena señal ayudará a que tu profesor no se quede "congelado", recuerda que las clases en videoconferencia suelen consumir buena parte del ancho de banda de tu red.

 

MEJOR USA TU LAP Y DEJA EL CELULAR

En dispositivos móviles como tabletas o celulares es más difícil que lleves a cabo actividades que te dé tu profesor, dado que te tienes que salir de la aplicación para poder hacerlos.

Sin embargo, en una computadora simplemente puedes abrir tu navegador, tus documentos y otras aplicaciones, sin necesidad de salir de tu clase virtual.

 

TUS EMOCIONES TAMBIÉN CUENTAN

Estudiar en casa podría generarte ansiedad; no te estreses y realiza algunas técnicas de relajación como la respiración profunda, que te puede ayudar a permanecer en calma.

Puedes aprovechar el tiempo libre en casa para pasar ratos de calidad con tu familia; ten esa plática que estaba pendiente con tus papás o hermanos sobre cualquier tema, saca los juegos de mesa, aprovecha que ahora puedes comer o cenar con ellos.

Dirección

Calle 24 No. 437 por 41-B, Col. Industrial (a la vuelta de la Prepa Uno).

Tel. 999 188 0937

Cel. 999 910 0535